De hecho, y para no perder la costumbre, sus buenos 25 minutos los escucharemos en la lengua nipona, clara y efectiva (con subitulos, por supesto). Así que recomiendo un buen cuenco de palomitas, un sillón grande donde tumbarse y una mente preparada para disfrutar de una gran historia. La historia de como un hombre salvó a la humanidad de su destrucción por una causa personal. Un redoble de tambores para...
sábado, 2 de febrero de 2008
Negadon
De hecho, y para no perder la costumbre, sus buenos 25 minutos los escucharemos en la lengua nipona, clara y efectiva (con subitulos, por supesto). Así que recomiendo un buen cuenco de palomitas, un sillón grande donde tumbarse y una mente preparada para disfrutar de una gran historia. La historia de como un hombre salvó a la humanidad de su destrucción por una causa personal. Un redoble de tambores para...
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